No te sorprendas si sientes que en ti mismo no eres más que un vaso de barro; si se te hace profunda y diariamente sensible a qué cuerpo tan frágil ha comunicado Dios luz y vida. No te sorprendas si tu casa de barro está a menudo tambaleándose; si la enfermedad asalta a veces tu tabernáculo mortal; si en tu carne no mora el bien; si tu alma se apega a menudo al polvo; y si no puedes retener un dulce sentido de la bondad y el amor de Dios. No te sorprendas ni te alarmes ante las corrupciones de tu naturaleza depravada; ante la profundidad del pecado en tu mente carnal; ante las viles abominaciones que se ocultan y obran en tu corazón engañoso y desesperadamente malo. Ten presente que es la voluntad de Dios que este tesoro celestial que te enriquece para la eternidad sea alojado en un vaso de barro.
Hemos de llevar un sentido diario de nuestro origen vil para ocultar la soberbia de nuestros ojos. Hemos de ser despreciados por otros, y por nadie tanto como por nosotros mismos. Hemos de sentir siempre nuestra debilidad nativa, y que sin Cristo nada podemos hacer; para que seamos vestidos de humildad, y nos sintamos los primeros de los pecadores y menos que el menor de todos los santos. Así aprendemos a estimar la altura, anchura, longitud y profundidad del amor de Cristo, que se abajó tan bajo para levantarnos tan alto.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.