La justicia que Dios imputa no es una mejora sentimental de nuestra condición ni una recomendación moral mejor empacada. Es la justicia del Dios-hombre, que tomó la Ley en su exigencia plena y la llevó hasta la cruz. Allí se reveló una justicia capaz de cargar con nuestro juicio y, al mismo tiempo, transformarlo todo desde dentro.
Este don no nos vuelve indiferentes o orgullosos; nos vuelve verdaderamente reverentes. Cuando comprendemos que Dios nos acepta en su Hijo, la conciencia deja de vivir como prisionera de la autodesconfianza y puede caminar con firmeza. No somos aceptados por nuestros méritos, pero sí llamados a obedecer con pasión santa porque alguien absolutamente justo nos justificó por completo. La humildad y la gratitud nacen de ese hecho y sostienen nuestra perseverancia.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - November 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.