"Recuerden esto: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre." 2 Corintios 9:6-7
No nos basta cantar nuestros himnos de alabanza a Cristo, levantar la mirada con adoración hacia Su rostro, inclinarnos ante Él en reverente adoración y expresar con palabras el homenaje de nuestro corazón. Debemos también traer nuestros dones, para depositarlos a Sus pies.
Hay una gran cantidad de mero sentimiento en la consagración de muchas personas. Cuando llega el momento de ofrendar con sacrificio, o de un servicio verdadero, ese sentimiento desaparece al instante. Las personas cantan himnos misioneros con gran fervor, y cuando la caja de la ofrenda pasa ante ellos, no tienen dones que ofrecer.
Los Magos no solo trajeron presentes, sino que trajeron los más costosos. Debemos traer lo mejor de nosotros, nuestro oro, nuestro incienso y nuestra mirra, el vaso de alabastro del amor más profundo de nuestro corazón, y lo mejor de toda nuestra vida y nuestro servicio.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: GIVING THAT COSTS
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.