Flores de un jardín puritano

Una vida llena, repleta y colmada para la gloria de Dios

Ante lo breve de la vida, el creyente debe escribir con apremio cada día y condensar lo verdaderamente importante para vivir mucho en poco tiempo.

"Cuando los hombres tienen mucho que decir en una carta, y perciben que les queda poco papel, escriben de manera apretada."

Considerando lo breve que es la vida, y lo mucho que ha de escribirse en sus tablillas, nos conviene también hacer mucho en un espacio corto, y escribir así de manera apretada.

"Ningún día sin una línea" es un buen lema para un cristiano.

Una vida plenamente útil es muy breve, pues no es más que un breve tramo; ¡pero cuánto puede concentrarse en ella para Dios, para nuestras almas, para la Iglesia, para nuestras familias y para nuestros semejantes!

No podemos permitirnos amplios espacios en blanco de ocio. No solo deberíamos vivir día a día, sino de veinte en veinte minutos, como hacía Wesley. Él dividía cada hora en tres partes.

Tan escaso es el espacio de nuestra vida, que debemos condensar y omitir lo superfluo, dando cabida únicamente a aquello que es ponderoso y de primera importancia.

Señor, viva yo mucho o poco, lo dejo a tu discreción. Pero ayúdame a vivir mientras viva, para que viva mucho. Tú puedes dar vida más abundantemente. Permíteme recibirla, y que mi vida esté llena, repleta y colmada de santos pensamientos, palabras y obras para tu gloria.

"Pero esto digo, hermanos: el tiempo es corto." 1 Corintios 7:29

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Let my life be filled, packed and crammed!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura