El apóstol declara: «El que se une al Señor, un espíritu es con él» (1 Corintios 6:17). Si, pues, estamos unidos al Señor, es decir, si tenemos unión con él, esta es la más estrecha de todas las uniones. El hombre y su esposa son una sola carne, pero Jesús y el santo son un solo espíritu. Si poseemos esto, somos un espíritu con él; entendemos lo que él dice, tenemos la mente de Cristo, amamos lo que él ama y aborrecemos lo que él aborrece. Y de esta unión espiritual brota la comunión con él, las comunicaciones de él, y toda esa obra divina en el corazón mediante la cual los dos espíritus llegan a ser uno.
El Espíritu de Cristo en su gloriosa Persona y el Espíritu de Cristo en un corazón creyente se encuentran, y al hallarse, como dos gotas de lluvia que descienden por un cristal o dos gotas de aceite, se besan y dejan de ser dos para ser uno. Si alguna vez has sido bendecido con una manifestación de Cristo, tu espíritu se ha deshecho en el suyo, y has sentido esa dulce unión y comunión con él, de modo que veías con sus ojos, oías con sus oídos, sentías con su corazón y hablabas con su lengua.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.