Porciones diarias

Ven a las aguas sin dinero y sin precio

Cuántos pecadores sensibles han mirado a Jesús y han sido iluminados al fiarse de estas palabras, hallando en él una acogida llena de ternura que abre el corazón al evangelio.

¡Cuántos pobres pecadores sensibles se han, apoyándose en estas palabras, mirado a Jesús y sido iluminados (Salmo 34:5), acercándose a él y encontrando una acogida bondadosa! Por el poder que acompaña a tales invitaciones el corazón se abre, como se abrió el de Lidia, para atender a las cosas que se hablan en el evangelio. No es rechazado por considerarse demasiado santo para que un pobre pecador contaminado lo toque, ni tampoco el Señor Jesús es visto como un juez airado; sino que en estas invitaciones su clemencia, ternura y compasión se ven y se sienten, y rayos de su misericordia y gracia iluminan el entendimiento y ablandan y derriten el corazón. De ahí brotan la confesión del pecado, el aborrecimiento de sí mismo, la renuncia a la propia justicia, los deseos y anhelos fervientes tras el Señor, y un abrazo del amor de la verdad en la medida en que se da a conocer.

Y como todos estos efectos, tan diferentes de la vieja religión farisaica muerta, son producidos por el poder de la palabra sobre el corazón, la Biblia se vuelve un libro nuevo, y se lee y se estudia con atención y deleite. Los oídos, además, al ser destapados lo mismo que los ojos abiertos, si hay la oportunidad de oír el evangelio predicado, ¡con qué avidez se abraza, y qué dulzura se halla en él! Todos los que han pasado por estas cosas coincidirán con nosotros en que no hay días de oír como los que Job llama «los días de nuestra juventud, cuando el secreto de Dios estaba sobre nuestra tienda» (Job 29:4).

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: December 17

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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