«Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, vivid en paz con todos los hombres». Romanos 12:18
Hay mucha contienda en el mundo por las posesiones; pero los creyentes, tomando a Cristo como su única posesión (una posesión de la que nadie puede despojarlos), tienen en Él solo tesoros inmensos y paz duradera. Y puesto que, por tanto, la ira y el enojo se vuelven solo desasosiego y son castigados por sí mismos, ¿por qué, teniendo tanto que enriquecerte y deleitarte, permites que te muevan con facilidad? La menor provocación, acaso una sola palabra, puede agitar la corrupción de tu corazón, hasta el punto de cambiar tu semblante y hacerte hablar sin reflexión. Pero considera cuán Dios te soporta y qué abominación es la ira. Es el veneno de la antigua serpiente. En cuanto a ti, llamado como estás a llevar la imagen de Dios y dar el fruto del buen Espíritu, debes seguir la mente corderil de Cristo. Para este fin es necesario: primero, evitar toda ocasión de contienda; segundo, si surgen reyertas, frenar nuestra lengua; tercero, sufrir pacientemente cuando se nos agravia; cuarto, ofrecer de inmediato ferviente oración y así apagar las chispas de fuego antes de que se conviertan en llama. Este es el método más fácil y el único para prevenir grandes problemas y llevar una vida pacífica y feliz; pues la ira lleva en sí misma la inquietud, y el amor una dulce satisfacción. Señor, presérvame de la ira, el enojo, las contiendas y todo lo que se opone a la mente y al temperamento de tu amado Hijo.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — August 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.