Quienes han recibido el evangelio deben vivir conforme al evangelio. Quienes podían trabajar y no querían, no debían ser sostenidos en la ociosidad. El cristianismo no debe favorecer la pereza, la cual consumiría lo que está destinado a animar a los diligentes y a sostener a los enfermos y afligidos. La diligencia en nuestras ocupaciones como hombres es un deber requerido por nuestro llamamiento como cristianos. Pero algunos esperaban ser sostenidos en la ociosidad, y se entregaban a un temperamento curioso y engreído. Se entrometían en los asuntos de otros, y causaban mucho daño. Es un gran error y abuso de la religión hacer de ella un manto para la ociosidad o cualquier otro pecado. El siervo que espera correctamente la venida de su Señor debe estar trabajando como su Señor lo ha mandado. Si estamos ociosos, el diablo y un corazón corrupto pronto nos encontrarán algo que hacer. La mente del hombre es algo muy activo; si no está empleada en hacer el bien, estará haciendo el mal. Es una unión excelente, pero rara, ser activos en nuestros propios asuntos y, sin embargo, callados en cuanto a los de otras personas. Si alguno se negaba a trabajar con quietud, debían señalarlo con censura y separarse de su compañía, pero debían buscar su bien mediante amonestaciones amorosas. El Señor está con ustedes mientras ustedes estén con él. Sigan su camino, y perseveren hasta el fin. Nunca debemos abandonar ni cansarnos en nuestra obra. Habrá tiempo suficiente para descansar cuando lleguemos al Cielo.
Y concluye con una oración por ellos, y un saludo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 2 Thessalonians 3:6-15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.