Porciones diarias

Amar a Jesús es amar a los que le pertenecen

Donde hay amor a Jesús, habrá amor a los suyos. Nuestro conocimiento débil de Dios nos deja fríos; cuanto más conocemos a Cristo, más amamos su imagen en su pueblo.

Donde hay amor a Jesús, habrá amor a los que son suyos por redención, suyos por regeneración y suyos por posesión personal. Cuanto más veamos y conozcamos la belleza y la bienaventuranza del Señor de la gloria y de la vida, más amaremos su imagen conforme la contemplamos visiblemente marcada en su pueblo amado, y más nos adheriremos a ellos como pertenecientes a Cristo con tierno afecto.

Es nuestro conocimiento escaso, tenue e imperfecto de Dios el Padre en su amor eterno, y del Señor Jesucristo en su gracia y gloria, lo que nos deja tan a menudo fríos, sin vida y muertos en nuestros afectos hacia él; y con el decaimiento del amor hacia la Cabeza sobreviene el decaimiento del amor hacia sus miembros. Si hubiera más benditas revelaciones a nuestra alma de la persona y la obra, la gracia y la gloria, la belleza y la bienaventuranza del Señor Jesucristo, sería imposible que no nos enamoráramos cada vez más cálidamente de él; pues él es el objeto más glorioso que los ojos de la fe pueden contemplar. Él llena el cielo con los resplandecientes rayos de su gloriosa majestad, y ha arrebatado los corazones de miles de su amada familia sobre la tierra con las manifestaciones de su amor sangrante y moribundo. De modo que si no le amamos, es porque no le conocemos. Si, pues, a los que le conocen él se hace precioso, es evidente que justamente en proporción a nuestro conocimiento personal, espiritual y experimental de él, será nuestro amor hacia él.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: May 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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