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Aprendemos a amar en la escuela de las relaciones

Dios no nos creó para vivir aislados, sino en familia y comunidad. Las relaciones cotidianas, aunque difíciles, son la escuela donde el alma aprende las lecciones del amor y vence el egoísmo.

¡Nos volveríamos monstruos de egoísmo!

En cada paso, a medida que avanzamos en las experiencias cada vez más densas de la vida, la lección de vivir con otros se nos presenta. No siempre es fácil aceptar con gracia estos contactos con los demás ni entrar en relaciones amables con ellos.

Hay algunas personas que parecen ser muy buenas a solas, cuando nadie se acerca a ellas, cuando ninguna otra vida toca la suya, cuando no tienen que pensar en nadie más que en sí mismas; pero hacen un triste negocio de vivir cuando entran en relaciones personales con otros. Entonces son egoístas, tiránicas, despóticas, caprichosas y exigentes. No ceden ante el deseo o la necesidad de ningún otro. Tienen que imponer su propia voluntad, y conducen su vida como una áspera reja de arado derecho a través de las comodidades, los deseos y los sentimientos de los demás.

Casi sería una lástima que no pudieran acotarse unos cuantos rincones en este gran mundo para personas como estas, donde pudieran vivir completamente solas, sin que nadie interfiriera jamás con sus derechos o libertades, ni afectara en modo alguno su comodidad.

Pero este no es el designio de Dios para las vidas humanas. Estamos llamados a vivir juntos en familias, en comunidades, en el círculo de la amistad. En verdad, no podría caernos peor suerte que la de estar condenados a vivir solos.

Entonces podríamos quedar absueltos de los deberes del amor,

entonces podríamos hacer nuestra propia voluntad,

entonces no se nos requeriría pensar en nadie más que en nosotros mismos,

y no habría lugar para la negación de sí mismo ni para el sacrificio.

Pero, entretanto, ¡nos estaríamos volviendo monstruos de egoísmo!

Nunca podremos aprender las lecciones del amor sino en la escuela de la vida, donde las lecciones se nos ponen en relaciones humanas reales.

«Finalmente, sed todos de un mismo ánimo, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amables y humildes.» 1 Pedro 3:8

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: We would be growing into monsters of selfishness!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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