Ayuda para cada día

El poder de una vida atenta y considerada

La consideración hacia los demás hermosea el carácter cristiano y nos convierte en bendición dondequiera que vayamos, suavizando nuestra aspereza con amabilidad genuina y Cristo en el centro.

Una de las cosas más nobles en un carácter cristiano completo es la consideración hacia los demás. Le otorga un encanto admirable a la vida. Hace de una persona una bendición dondequiera que vaya. Templa toda su conducta, suavizando toda aspereza natural hasta convertirla en gentileza, y dando un espíritu de amabilidad a cada una de sus palabras y acciones, y a todo su porte.

Una persona considerada no tiene que ser rogada para ayudar a otros; ayuda, por así decirlo, de manera instintiva. Está siempre dispuesta a hacer el acto servicial, a decir la palabra de aliento, a mostrar interés por la vida de los demás, a realizar esas innumerables pequeñas bondades que tanto iluminan el camino común.

En mucha de la vida del hogar se nota una falta de consideración. No siempre el habla es amable; a veces es áspera y amarga, e incluso ruda. Sin darnos cuenta, muchos de nosotros somos lastimosamente egoístas en nuestra vida junto a los demás. Prácticamente olvidamos que existan otras personas, o que debamos hacer sacrificios o practicar renuncias por amor a ellas.

La consideración buscará siempre decir palabras amables, nunca palabras que causen dolor, sino siempre aquellas que deleiten. No tenemos derecho, por el gusto de decir algo ingenioso, de lanzar una flecha, por muy pulida que sea, que haga sangrar a un corazón que ama.

Todos conocemos, por nuestra propia experiencia, el valor de una consideración sincera y cristiana. No nos gusta tratar con personas inconsideradas. Sabemos bien cuánto duele y cuán poco hermoso, cuán poco cristiano resulta verlo en otro, y cuando nuestro corazón es el que sufre ante su duro y rudo impacto. Todos anhelamos la consideración en los demás; nuestros corazones tienen hambre y sed de ella. Es para nosotros pan y vino.

Lo que anhelamos en los demás en su relación con nosotros, eso mismo deberíamos estar dispuestos a darles. Lo que en otros nos lastima y nos causa dolor, eso debemos evitar en nuestro trato con los demás. La consideración es uno de los frutos más nobles y maduros del amor cristiano; y todos los que quieran ser semejantes al Maestro deben procurar aprender esta lección y vestir esta gracia.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: One of the finest things in a complete Christian character

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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