Oraciones familiares de Henry Law

Arrepentimiento profundo y morada del Dios trino en el corazón

Oración matutina que suplica contrición profunda, la morada de la Trinidad en el creyente e intercesión por un mundo que ríe ajeno a su perdición.

MARTES POR LA MAÑANA.

Oh Señor Jesucristo, a quien los cielos han recibido hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, humillados, levantamos los ojos a ti, exaltado para ser Príncipe y Salvador, para dar arrepentimiento a tu pueblo y perdón de todos sus pecados. Profundiza en nosotros, te rogamos, una contrición cabal del corazón. Confirma en nosotros la seguridad de que tu sangre limpia toda culpa.

Deseamos andar amorosamente contigo como nuestro gran Redentor; y humildemente, a causa de nuestra total indignidad. Que el verdadero arrepentimiento penetre como un río nuestras almas, un arrepentimiento para salvación del cual no hay que arrepentirse. Que nuestros corazones sean quebrantados por el pecado, y quebrantados respecto al pecado. Que seamos tan lentos para perdonarnos a nosotros mismos, como sabemos que tú estás listo para perdonarnos. Mientras contemplamos las glorias de tu gracia, que el sentido de nuestras iniquidades nos lance a lo más profundo de la vergüenza. Que andemos con suavidad y cabezas inclinadas, ahora que estás pacificado para con nosotros.

Te bendecimos por la gloriosa Palabra: «Así dice el Alto y Sublime, el que habita la eternidad: Yo habito en la altura y el lugar santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los contritos.» Destruye, pues, te rogamos, todo pensamiento altivo dentro de nosotros. Quiebra el orgullo en pedazos, y espárcelo a los vientos. Aniquila cada jirón de justicia propia que se aferra a nosotros. Implanta en nosotros la verdadera humildad de espíritu. Humíllanos en aborrecimiento y horror de nosotros mismos. Abre la fuente de las lágrimas penitenciales. Así sean nuestros corazones dispuestos para la morada de nuestro majestuoso Dios.

Dios Padre, toma tu morada dentro de nosotros. Bendito Jesús, ven con sanidad en tus alas. Espíritu Santo, desciende con toda tu gracia santificadora. Santa, bendita y gloriosa Trinidad, tres personas y un solo Dios, habita en nosotros como templos consagrados a tu gloria.

Cuando tú estás presente, el mal no puede entrar. En tu comunión hay plenitud de gozo. Bajo tu sonrisa hay paz de conciencia. A tu lado ningún temor turba, y ninguna aprensión ahuyenta el sosiego. Contigo nuestros corazones serán fragantes como el huerto del Señor, en el que florecen todas las gracias. Contigo llevaremos fruto para santidad, como los árboles que el Señor ha plantado. Así, pues, te rogamos de nuevo, dispónnos por el arrepentimiento para tu morada.

Bendito Jesús, el Señor te ha ungido para vendar a los quebrantados de corazón, para consolar a todos los que lloran, para darles hermosura en lugar de cenizas, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alabanza en lugar del espíritu de pesadumbre. Toda la obra debe ser tuya. Quebrántanos, y luego véndanos. Cumple en nosotros tu propósito de gracia. Realiza en nosotros todas las partes de tu oficio. Condúcenos por el valle del piadoso dolor hasta las alturas del gozo celestial.

Escucha nuestro clamor, oh gran Intercesor, mientras por otros ahora intercedemos. Miramos alrededor, y desgarrador es el espectáculo que se ofrece a nuestros ojos. Este mundo enfermo de pecado está lleno de liviandad y regocijo carnal. Los hombres ríen y se solazan, olvidados de los corazones culpables que hay en ellos, y del fin lamentable que les aguarda. No piensan en cómo tu ira arde contra su impiedad. El día del juicio no les causa terror. Sabemos que tal risa pronto terminará en llanto. El crujir de dientes para siempre será su condena eterna. ¡Oh! que te plazca convencerlos por tu Espíritu antes que sea demasiado tarde; para que, sintiendo su miseria, huyan a su único Auxilio. Hoy, mientras se llama hoy, que ellos se arrepientan y vivan. Que este día sea testigo de su despertar, pues este día puede ser su último.

Fuente y atribución

Autor original: Henry Law

Título original: Family Prayers — Week 3 TUESDAY MORNING

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura