Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Bendecidos por la enfermedad y el descanso en Cristo

La enfermedad prolongada es difícil, pero Dios nunca se equivoca con sus hijos. En la escuela del sufrimiento Él enseña lecciones, muestra su amor y forma belleza espiritual en quienes confían en Cristo.

¡Era mucho tiempo para estar enfermo! ¡Es muy duro ser inválido año tras año!

La lección de este día puede llegar a algunos que han sido afligidos de esta manera, y deberíamos detenernos un minuto a pensar en su caso. Los cristianos enfermos tienen muchos consuelos, si tan solo los toman a pecho. ¡Dios no comete errores al tratar con sus hijos! Él sabe en qué escuela aprenderán las mejores lecciones, y en qué experiencias crecerán mejor.

Richard Baxter tiene una nota singular sobre este pasaje: «¡Qué gran misericordia fue vivir treinta y ocho años bajo la sana disciplina de Dios! Oh, mi Dios, te doy gracias por la semejante disciplina de cincuenta y ocho años; ¡cuán segura es esta vida en comparación con la prosperidad y el placer plenos!»

Los fuegos del horno de la enfermedad queman muchas cadenas de pecado y de mundanalidad. Muchos que ahora están en el cielo agradecerán a Dios para siempre por su invalidez en esta vida, la cual los apartó del pecado. Podemos estar seguros de que Dios nunca llama a ninguno de sus hijos a la enfermedad sin un propósito de bendecirlos. Hay alguna lección que Él desea enseñarles; algún nuevo destello de su amor que Él quiere mostrarles; alguna belleza espiritual que Él quiere desarrollar en ellos.

Los cuartos de los enfermos siempre deberían ser para nosotros lugares sagrados, al recordar que Dios nos ha convocado allí para alguna obra especial sobre nuestras almas.

Necesitamos ser muy cuidadosos, no sea que perdamos el bien que Él quiere que recibamos. Solo aquellos que confían en Cristo y se recuestan sobre su pecho son bendecidos por la enfermedad. Demasiados enfermos se vuelven descontentos, infelices, agrios y quejumbrosos. La enfermedad muchas veces deja de hacer bien a quienes sufren. Hay pocas experiencias en las que tanto necesitemos velar sobre nosotros mismos y ser fervientes ante Dios. Asegúrate de mantener la enfermedad fuera de tu corazón, y de guardar allí a Cristo con su amor y su paz.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Blessed by Sickness

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura