Sin duda, aquélla fue una orden muy extraña para un hombre paralítico. No podía levantarse. No podía tomar su camilla. No podía dar un solo paso. ¡Estaba tan indefenso como un cadáver! ¿Por qué Jesús le exigía algo imposible?
Pero al contemplar aquel cuerpo indefenso, vemos que de inmediato se levanta. Los miembros se mueven, el hombre se incorpora, toma su camilla y camina en presencia de toda la gente. Al observarlo marcharse, aprendemos que cuando Cristo da cualquier mandato que parece imposible, Él siempre concede la fuerza para cumplirlo. A medida que el hombre comenzaba a obedecer el mandato de Cristo, el poder regresó a su cuerpo durante tanto tiempo paralítico, y pudo levantarse y caminar.
Lo mismo ocurre en la vida espiritual. No tenemos en nosotros mismos poder para hacer la voluntad de Cristo; pero a medida que empezamos a obedecer, se nos concede la gracia necesaria. Los jóvenes suelen decir que temen entrar en una vida cristiana porque no podrán hacer lo que se requerirá. Con sus propias fuerzas, no podrán. Les sería tan fácil subir a las estrellas sin la ayuda de Dios como vivir una vida cristiana noble y hermosa. La fuerza humana, por sí sola, es insuficiente para las graves necesidades de la vida. Pero el joven cristiano que se pone en marcha obedeciendo a Cristo, dependiendo de Él para abrirle el camino del deber, nunca carecerá de la ayuda necesaria en el momento de necesidad.
Los cristianos mayores también se retractan con frecuencia ante sus deberes porque no tienen la capacidad de realizarlos. Pero para ellos, y para todos los que emprenten cualquier obra o servicio en obediencia a Cristo, es cierto que el esfuerzo por obedecer siempre traerá consigo la fuerza para obedecer.
Debemos notar también que la fuerza no vendrá hasta que intentemos obedecer. Si no nos proponemos cumplir nuestro deber, permaneceremos para siempre pobres paralíticos. Pero a medida que hagamos el esfuerzo, la fuerza de Dios fluirá en nuestras almas, y seremos fuertes.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Strength Bestowed
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.