Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Brillar como hijos de luz en medio de una generación perversa

El creyente desea no solo abstenerse del mal, sino de su apariencia, y pide la gracia del Espíritu para brillar como luz en el mundo y representar a Jesús en todo su proceder.

«Absteneos de toda apariencia de mal.» 1 Tesalonicenses 5:22

«Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.» Filipenses 2:15

Señor, deseo resplandecer en buenas obras, los frutos genuinos de la fe; por tanto me entrego a ti, para que me purifiques y pueda dar más fruto. Considerándome tuyo, no solo querría abstenerme del mal, sino hasta de su misma apariencia. Algunos se contentan con saber que son irreprensibles y no se preocupan por lo que otros piensen de ellos; pero, por amor al evangelio, deseo parecer irreprensible delante de los demás, no sea que por mí venga algún tropiezo, que en cuanto de mí dependa querría evitar. Tus hijos, oh Dios, son como luces en el mundo. Oh, derrama tu gracia, ese aceite celestial, en mi lámpara, y dispónla de modo que dé luz a todos alrededor, para que sean llevados a glorificar tu santo nombre. Oh, inflúyeme por el Espíritu de Cristo, para que viva como Jesús vivió y obre como Jesús obró. Quisiera ser santo, inocente, sin mancha y separado de los pecadores, así como lo fue Jesús. Quisiera dejar así brillar mi luz delante de los hombres, para que ellos, viendo mis buenas obras, glorifiquen a mi Padre que está en los cielos. ¡Oh, representar a Jesús en mi espíritu, mi temperamento y todo mi proceder!

Señor, somete mi obstinada voluntad, crea de nuevo mi ser arruinado, dispersa mi tiniebla con tu luz; guía mi espíritu a toda verdad, mas ante mis ojos oculta ya para siempre cuanto desagrade a tu mirada.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 29

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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