"Cuando Tú dijiste: 'Buscad mi rostro', mi corazón te dijo: 'Tu rostro, Jehová, buscaré.'" Salmo 27:8
"Tuyo soy yo, sálvame; porque he buscado tus mandamientos." Salmo 119:94
"Los que me buscan de madrugada me hallarán." Proverbios 8:17
"Los humildes verán esto y se alegrarán; y vosotros los que buscáis a Dios, vuestro corazón vivirá." Salmo 69:32
"Buscad y hallaréis." Mateo 7:7
"El que me halla halla la vida." Proverbios 8:35
"Yo soy … la vida." Juan 14:6
Tales argumentos y ruegos podemos usar con Dios para fortalecernos en la fe; Él no los necesita — pero nosotros sí; y se complace cuando le tomamos por su palabra. Si rehusáramos acercarnos a Dios con súplicas hasta que nuestros corazones fueran conscientes de una vida y un fervor peculiares, quizá permaneceríamos para siempre distantes y sin orar. No debemos, pues, ceder a las sugestiones de un ánimo apagado — sino animarnos y al menos hacer un esfuerzo decidido. Así podemos esperar que Dios ayude nuestras flaquezas y avive nuestros afectos, de modo que nuestros corazones, buscándole en medio de mucho desaliento, "vivifiquen". ¡Oh Señor, invoco tus preciosas promesas, y no puedes negar tu palabra! Te has comprometido a asistir a un suplicante débil. Que tu Espíritu Santo more conmigo, para vivificar mi alma cuando desfallezca y regir mi corazón en todas las cosas, de manera que ningún pecado tenga dominio sobre mí; sino que yo venza el mal dentro de mí, venza el mundo fuera de mí y gane el premio puesto delante de mí.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — July 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.