Pensamientos vespertinos

Cada conversion es prueba viva de que Cristo vive hoy

Cuando el Espíritu sopla vida en el alma muerta, Cristo mismo viene a habitar en ella; cada conversion nueva es una manifestación de que Jesús vive a la diestra de Dios.

La conversion de un pecador a Dios es una evidencia convincente y preciosa de que Jesús está vivo. En la regeneración obrada en el alma por el Espíritu Santo, la vida de Jesús es impartida. Él respira en el alma moralmente muerta el aliento de vida, y esta se convierte en un alma viviente. Hasta que, en el ejercicio de su oficio distinto, esta divina Persona de la adorable Trinidad convence de pecado, vivifica y conduce al alma a Cristo para aceptación, aunque mística y resucitada con Cristo, permanece totalmente muerta e insensible a su gran privilegio, extraña a esa nueva vida que brota de la unidad con el segundo Adán. La nueva naturaleza que el Espíritu eterno imparte no es nada menos que la creación de la vida de Cristo en el alma; más aún, es traer a Cristo mismo al alma para que habite allí, la esperanza de gloria a través del tiempo, y la gloria misma a través de la eternidad.

Aquí, entonces, hay una evidencia de que Jesús vive, y para la mente renovada la más convincente y preciosa. Así vivificados por el Espíritu Eterno, los creyentes llegan a ser templos de Cristo. Jesús vive en ellos. «Yo en ellos». «¿No saben que Cristo está en ustedes?». «Cristo vive en mí». «Cristo en ustedes, la esperanza de gloria». Así todo creyente es un testigo vivo de que Jesús vive, porque lleva consigo la misma vida de Jesús. Por la morada del Espíritu, realizada por la fe, Cristo permanece en el creyente, y el creyente permanece en Cristo.

Esta entrada gloriosa de Cristo en el alma ocurre en el momento del nuevo nacimiento. ¿Qué es, pues, cada nueva conversion, cada nuevo trofeo de la gracia redentora, sino una manifestación nueva al universo de la vida de Jesús? Veo al pecador seguir su loca carrera de insensatez, rebelión y culpa. De pronto es detenido, lo veo doblado a la tierra, el corazón quebrantado por el dolor, el espíritu aplastado bajo el peso del pecado. Se golpea el pecho, reconoce su transgresión, confiesa su iniquidad, la deplore en el polvo. Pronto lo veo alzar los ojos y posarlos en un Salvador que sangra; mira, se maravilla, cree, adora, y es salvo. ¿Por quién se obra este milagro de gracia? El Espíritu ha descendido para testificar que Jesús vive. Esa alma recién convertida, tan poco antes muerta en pecados y ahora vivificada con Cristo, aquel pecador que habitaba entre los sepulcros, a quien ningún poder humano podía domar, ahora sentado a los pies de Jesús, vestido y en su sano juicio, demuestra que Cristo está en el cielo y vive para siempre. Oh, es la vida de Jesús que desciende del cielo. Muéstrame, pues, un alma que acaba de pasar de muerte a vida, y te mostraré una evidencia de que Jesús vive a la diestra de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - August 6

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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