Tesoros de Spurgeon

Cada día, Jesús sigue lavando nuestros pies

La paciencia condescendiente de Cristo que, día tras día, nos limpia de nuestras faltas y nos invita a una vida de mayor vigilancia y santidad.

¡Has caído de nuevo en la misma locura y pecado!

«Él echó agua en una bandeja, y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, secándolos con el paño con que estaba ceñido.» Juan 13:5

El Señor Jesús ama tanto a su pueblo, que cada día sigue haciendo por ellos mucho que es análogo al lavado de sus pies sucios. Él acepta sus acciones más pobres. Él siente sus penas más profundas. Él escucha sus deseos más tenues. Él perdona cada una de sus transgresiones. En cierto sentido, Él sigue siendo su Siervo, así como su Amigo y su Maestro.

Él todavía, humilde y pacientemente, anda entre su pueblo con la bandeja y el paño. Lo hace cuando, día tras día, los limpia de sus constantes flaquezas y pecados.

Anoche, cuando doblaste la rodilla, confesaste con tristeza tu conducta pecaminosa; y aun esta noche, debes lamentarte de nuevo porque has caído otra vez en la misma locura y pecado, del cual la gracia especial te libró hace tiempo, ¡y sin embargo Jesús tendrá gran paciencia contigo! Él oirá tu confesión de pecado; Él dirá: «¡Quiero ser limpio!» Él aplicará de nuevo la sangre de la aspersión, hablará paz a tu conciencia y quitará toda mancha vil.

¡Qué paciencia tan condescendiente hay cuando el Salvador soporta los frecuentes desatinos de su discípulo veleidoso, día tras día y hora tras hora, lavando las multiplicadas transgresiones de su hijo errante, pero amado! ¡Soportar las constantes locuras y pecados de su pueblo, esto es verdaderamente divino!

Mientras hallamos consuelo y paz en la limpieza diaria de nuestro Señor, su influencia legítima sobre nosotros será aumentar nuestra vigilancia y avivar nuestro deseo de santidad. ¿Es así contigo?

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Spurgeon Treasures — You have fallen again into the same folly and sin!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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