Si el Señor ha estado alguna vez en nuestra alma para manifestar allí un sentido de su bondad y misericordia, podemos entonces usar esto como nuestro ruego: "Sin embargo, tú, oh Señor, estás en medio de nosotros". Si él oyó alguna vez su oración, está con usted; si le dio alguna vez una promesa, está con usted; si tocó alguna vez su corazón con su dedo, está con usted; si le favoreció alguna vez con una sonrisa, está con usted. Y aunque, tomando el curso general de su experiencia, él pueda parecer un extraño en la tierra, como un caminante que se desvía para pasar la noche, cada señal de bien le anima a asirse, a aferrarse, a colgarse de él, a echar mano de sus pies como la sunamita se asió de los pies de Eliseo y no se dejaba apartar; pues usted no puede sino sentir que, con todo lo que es y ha sido, le ama entrañablemente y tiene una buena esperanza, si no un testimonio claro, de que él le ama.
¿No puede usted a veces mirar hacia él, casi mirarle a la cara y decirle: "Señor, tú sabes todas las cosas, tú sabes que te amo"? Y aunque mis abominables pecados te han hecho con frecuencia un extraño para mí, en el fondo de mi corazón, en lo más hondo de mi alma, tú sabes que te amo. Y si usted puede mirar al Señor a la cara y apelar a su ojo escudriñador de que le ama, dependa de ello: él le ama, porque la palabra de verdad declara: "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero".
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: March 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.