«Y los dirigió». Los sacó del mundo, los sacó del pecado, los sacó de una mera profesión, los sacó de un nombre de vivir, los sacó de todo lo aborrecible a sus ojos santos y puros. «Para que fuesen a ciudad habitable». No tenían ciudad donde habitar aquí abajo, sino que peregrinaban hacia una ciudad de habitación arriba, cuyos muros y baluartes son salvación y cuyas puertas son alabanza; donde hay realidades eternas para el gozo del alma; donde hay algo estable y permanente; algo que satisface todas las necesidades de un espíritu amplio e inmortal y le da el reposo que nunca pudo hallar mientras erraba aquí abajo. Si tenemos una ciudad aquí en la tierra, no deseamos ciudad arriba; y si tenemos ciudad arriba, no deseamos ciudad aquí.
Este pues debe ser nuestro estado: o ser peregrinos que avanzan, a través de aflicciones, hacia las cosas de arriba, o tomar morada aquí abajo; buscar el cielo aquí o el cielo aquíafter; descansar en el mundo o descansar en el Señor; anhelar las cosas del tiempo o anhelar las de la eternidad; saciarnos en nosotros mismos o saciarnos solo en Cristo. Una de dos debe ser nuestro estado. El Señor decida claramente en los corazones de su pueblo que están de su lado; y danos a conocer y sentir que nuestra misma inquietud e incapacidad de hallar alimento y abrigo en las cosas del tiempo y del sentido nos conduce más ferviente y creyentemente a buscar las cosas que tienen realidad; para que, no hallando ciudad donde habitar aquí abajo, vayamos adelante hasta disfrutar manifiestamente testimonios de ser ciudadanos de aquella ciudad de arriba, «que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: November 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.