La principal manera en que caminamos con Dios es por fe, y no por vista. Así caminó Abraham. La incredulidad separa el alma de Dios; no hay comunión entre Dios y un incrédulo. Un corazón incrédulo no tiene comunión con el Señor Jesucristo, pero un corazón creyente sí la tiene. Es por fe que tenemos comunión con Dios y con su amado Hijo; y descubriremos que, en proporción directa a la fuerza o debilidad de nuestra fe, es nuestro caminar con Dios. Si tienes la fe en bendito ejercicio, al mirar la sangre expiatoria, encuentras que puedes caminar con Dios; puedes derramar tu corazón delante de él, contarle todas tus preocupaciones, exponerle los movimientos más íntimos de tu mente y esperar de él paz y consuelo.
Pero cuando tu fe es débil, cuando cede ante la prueba y no puede asir las promesas, entonces la comunión se interrumpe; ya no hay un caminar con Dios. En cambio, en la medida en que la fe es fuerte, hay un caminar con Dios en dulce armonía; porque la fe mantiene la mirada fija en la expiación; la fe no mira tanto al pecado, sino a la salvación del pecado; al camino por el cual el pecado es perdonado, vencido y sometido. Así que es por fe, y en proporción a nuestra fe, que caminamos junto con Dios.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: September 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.