Este es el único registro que tenemos del canto de nuestro Señor mientras estuvo en la tierra. Es digno de especial atención que haya sido precisamente al emprender el camino hacia Getsemaní cuando entonó un himno con sus discípulos. No nos habría parecido tan extraño si hubiera cantado aquella noche en el Monte de la Transfiguración, o el día que entró en Jerusalén entre los hosannas del pueblo, o en alguna otra ocasión de gran alegría y triunfo; pero que la única vez que le oímos cantar fuera en la noche más oscura de su vida terrenal es sumamente significativo.
Nos habla de la profunda alegría que habitaba en el corazón de Cristo, debajo de todos sus pesares y dolores. Él conocía la agonía cuyas sombras negras estaba a punto de atravesar. Veía también la cruz, que se alzaba justo más allá de Getsemaní. Sin embargo, salió hacia la oscuridad con cánticos de alabanza en sus labios. Hay un pasaje de la Escritura que nos dice que «por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio». Ese fue el gozo que aquí se desbordó en un himno de alabanza. Era el gozo de hacer la voluntad del Padre y de salvar a las almas perdidas. Así obtenemos aquí otro destello del gran corazón de amor de Cristo.
Aprendemos también una lección para nosotros mismos. Debemos avanzar con gozo al encuentro del dolor y del sacrificio cuando estamos haciendo la voluntad de nuestro Padre. Debemos aprender a cantar mientras entramos en los valles de sombra de la vida. Es algo muy grande poder cantar mientras trabajamos, y cantar mientras sufrimos. El secreto del cántico de Cristo aquí fue mirar más allá del huerto y de la cruz; él veía la recompensa, la gloria, la redención consumada. Si miramos únicamente al dolor que tenemos delante, no podemos cantar; pero si miramos hacia el gozo de la victoria, la bienaventuranza de la recompensa y los frutos maduros que brotarán del sufrimiento, entonces también nosotros podremos cantar al entrar en la prueba más amarga.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Songs in the Night
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.