Mañana y noche

Confiesa tu parte en la dureza del corazón

No hay excepciones: aun el pueblo favorecido es descrito como impúdico y duro de corazón. Considera tu parte en esta acusación universal y humíllate.

¿No hay excepciones? No, ni una. Aun la raza favorecida es así descrita. ¿Los mejores—son tan malos? Entonces, ¿cómo serán los peores? Ven, corazón mío, considera hasta qué punto tienes parte en esta acusación universal, y al considerar, disponte a tomar vergüenza sobre ti, por culpable que hayas sido.

El primer cargo es impudicia, o dureza de frente, falta de santa vergüenza, una osadía profana en el mal. Antes de mi conversión, yo podía pecar—y no sentir remordimiento; oír de mi culpa—y permanecer sin humillarme; y aun confesar mi iniquidad—y no tener humillación interior a causa de ella. ¡Que un pecador vaya a la casa de Dios y pretenda orarle y alabarle—arguye un descaro de la peor especie! ¡Ay! Desde el día de mi nuevo nacimiento he dudado de mi Señor en su propio rostro, he murmurado sin rubor en su presencia, le he adorado de manera descuidada, y he pecado sin lamentarme por ello. Si mi frente no fuera como el diamante, más dura que el pedernal—tendría mucho más santo temor y una contrición mucho más profunda de espíritu. ¡Ay de mí—soy uno de la impúdica casa de Israel!

El segundo cargo es la dureza de corazón, y no debo atreverme a declararme inocente aquí. Tuve en otro tiempo un corazón de piedra, y aunque por gracia tengo ahora un corazón nuevo y carnoso, mucha de mi antigua obstinación permanece. No me afecta la muerte de Jesús como debiera; ni me conmueven la ruina de mis semejantes, la maldad de los tiempos, el castigo de mi Padre celestial y mis propios fracasos—como deberían. Oh, que mi corazón se derritiera al relato de los sufrimientos y la muerte de mi Salvador. ¡Ojalá me viera libre de esta muela infernal dentro de mí—este aborrecible cuerpo de muerte! Bendito sea el nombre del Señor, la enfermedad no es incurable, la preciosa sangre del Salvador es el disolvente universal, y a mí, aun a mí, me ablandará eficazmente—¡hasta que mi corazón se derrita como la cera ante el fuego!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 28 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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