Mañana y noche

La esperanza que brilla en el día de la tormenta

El camino del cristiano no siempre es soleado: hay temporadas de oscuridad y tormenta. Los vientos y tempestades arrancan la rama podrida de la propia confianza y nos arraigan en Cristo.

El camino del cristiano no siempre está iluminado por el sol; tiene sus temporadas de oscuridad y de tempestad. Es verdad que está escrito en la Palabra de Dios: "Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas son paz;" y es una gran verdad que la religión está dispuesta para dar al hombre felicidad aquí abajo—tanto como bienaventuranza arriba. Pero la experiencia nos dice que, si el curso del justo es "Como la luz que brilla más y más hasta el día perfecto," a veces esa luz se eclipsa. En ciertos períodos, las nubes cubren el sol del creyente, y él camina en tinieblas y no ve luz.

Hay muchos que se han regocijado en la presencia de Dios por una temporada; se han bañado en la luz del sol en las primeras etapas de su carrera cristiana; han caminado por los "pastos verdeantes" al lado de las "aguas de reposo." Pero de repente se encuentran con que el cielo glorioso está nublado; en vez de la fértil tierra de Gosén—tienen que pisar el desierto estéril; en lugar de aguas dulces, hallan corrientes turbias, amargas al paladar, y dicen: "¡Seguramente, si yo fuera hijo de Dios—esto no sucedería!"

¡Oh, no digas así, tú que caminas en tinieblas! Los mejores de los santos de Dios tienen que beber el ajenjo; los más amados de sus hijos tienen que llevar la cruz. Ningún cristiano ha gozado de prosperidad perpetua; ningún creyente puede mantener siempre su arpa lejos de los sauces. Quizá el Señor te asignó al principio un camino llano y sin nubes, porque eras débil y temeroso. Él templó el viento al cordero trasquilado—pero ahora que eres más fuerte en la vida espiritual, debes entrar en la experiencia más madura y más áspera de los hijos adultos de Dios. Necesitamos vientos y tempestades para ejercitar nuestra fe, para arrancar la rama podrida de la confianza en nosotros mismos, y para arraigarnos más firmemente en Cristo. El día malo nos revela el valor de nuestra gloriosa esperanza.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 29 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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