Pensamientos vespertinos

Conocer la verdad no es amarla

Es posible avanzar mucho en conocimiento espiritual, dones y apariencia de piedad sin poseer la gracia renovadora de Dios. La verdad en la mente no sustituye a Cristo en el corazón.

Pocos, salvo quienes han sido enseñados por el Espíritu y se han ejercitado en examinar de cerca las evidencias de la conversión, saben hasta dónde puede llegar una persona no solo en una reforma externa del carácter, sino en una semejanza notable con las señales del nuevo nacimiento, sin poseer realmente ni una sola de ellas. Nos referimos a un conocimiento de la verdad que no es salvador en sus efectos ni influyente en la vida, que tiene su asiento en el juicio: se asiente, se aprueba y aun se defiende con habilidad, mientras el alma, la voluntad y el corazón permanecen sin renovar por el Espíritu Santo.

Querido lector, no puede usted ser informado con demasiada claridad ni demasiado empeño de que existe una gran diferencia en el conocimiento divino. Hay un saber de la verdad en cuyo logro el hombre puede laboriosamente ocuparse y por el cual puede parecer un creyente, sin llegar a ser aquel conocimiento de Cristo al que el Señor se refería cuando oró: "Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." El error fatal es sustituir el conocimiento divino en el juicio por la gracia vivificante de Dios en el corazón.

Es sorprendente cuán lejos puede llegar un individuo moralmente correcto en conocimientos espirituales, dones eminentes y gran utilidad, reteniendo aún la mente carnal, la voluntad rebelde y el corazón no humillado. Balaam sabía mucho de las cosas divinas; Saúl profetizó; Herod escuchaba a Juan con gusto y hacía muchas cosas, y sin embargo sus vidas eran ajenas a la santidad. No se engañe nadie: más le vale al hombre que su conocimiento se reduzca a los primeros principios, y con ellos pueda decir: "He aquí soy vil, pero Él me amó y se entregó por mí," que poseer todo conocimiento y vivir y morir destituido de la gracia renovadora de Dios sobre el corazón.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - May 7

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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