El horno obra maravillas en el creyente. ¡Ojalá nunca deseara ser exento de él! Cabe observar que la gracia verdadera es inseparable de un estado de prueba. Donde hay fe real, el Señor la prueba; donde hay oro auténtico, el Refinador lo comprueba en el fuego. No hay gracia del Espíritu que Jesús no pruebe, en mayor o menor grado y en una u otra temporada. Jehová prueba al justo: prueba sus principios, sus gracias, su obediencia, y saca a la luz la obra nueva en toda su entereza, mostrándola como obra digna de Él mismo.
La gracia real, pues, es gracia probada. Y obsérvese cómo, en el proceso de la prueba, el Espíritu bendito y eterno sella más profundamente al creyente. La hora de la aflicción es la hora del ablandamiento. Job lo atestiguó: "Él ablanda mi corazón." La dureza cede, la insensibilidad se quiebra, las afeciones se vuelven tiernas y la conciencia más sensible. Es la temporada de santa abstracción, meditación y oración, de retiro del mundo y de los deleites criaturales, mientras el alma se encierra más de cerca con Dios.
El corazón, ahora vaciado, humillado y blandecido, está preparado para el sello del Espíritu; y ¡qué impresión se realiza entonces! ¡Qué descubrimientos del amor de Dios, qué vistas ampliadas de la gloria personal de Cristo, de la perfección infinita de su obra, de la preciosidad de la expiación, del odio al pecado y de la hermosura de la santidad! El Espíritu da un testimonio fresco de su aceptación y lo sella de nuevo con el amor adoptante de Dios. Fue sabiduría del salmista reconocer: "Bueno me es haber sido afligido."
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.