"Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo… Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por medio de él." 1 Juan 3:23, 4:9
El Padre se desborda, por así decirlo, a lo largo de toda la Escritura en alabanzas a su Hijo. Desde el cielo clama: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; ¡oídle!" (Mateo 17:5). Nada, por tanto, puede ser más conforme a su voluntad que el recibir nosotros a este su Hijo y creer su testimonio (Juan 16:27). Al hacer esto tendremos vida; pero al omitirlo le tratamos como a un mentiroso. La incredulidad, pues, que rehúsa aceptar este gran don, es sin duda el mayor de todos los pecados. Oh Señor, enséñame esto y concédeme fe.
¿Por qué eres tan tardío, oh alma mía, en creer, como el resto de los hijos de Dios, en Cristo? ¿Acaso no tienes tanto derecho a Él como ellos? ¿Quién puede disputarte este privilegio? Es la voluntad expresa del Padre; antes bien, Él te manda creer. ¿Ha dado a su único Hijo, por un acto de amor incomprensible, para morir por ti, con el fin mismo de que tú vivas? ¡Oh, cuán placentero será para Él que pongas toda tu confianza en este su Hijo muy amado! Esto sería el gozo de su corazón, más que cualquier otra cosa. Por tanto, no tardes más en recibir lo que su amor te ha ofrecido en su amado Hijo.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — February 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.