No sabemos lo que nos aguarda en la vida. Alguna gran tristeza o angustia puede estar esperándonos mañana; pero no proyecta ninguna sombra sobre nuestro espíritu hoy, porque la ignoramos. Así, el no conocer el futuro es una provisión misericordiosa en nuestras vidas. Si algunos de nosotros supiéramos todo lo que habremos de atravesar en el futuro, haría nuestras vidas muy amargas, aun mientras nuestras alegrías permanecieran intactas. Es mucho mejor que no lo sepamos, hasta que Dios nos conduzca a la experiencia aflictiva.
Pero no hubo tal piadoso velo delante de los ojos de Cristo. Él vio cada paso del camino doloroso, hasta el final de su vida. Sin embargo, esto hace la escena que tenemos ante nosotros aún más grandiosa. Conociendo todo el intenso sufrimiento que pronto experimentaría, ved cuán ansioso está por seguir adelante en su camino. No podía ser detenido. Jesús resueltamente se dispuso a ir a Jerusalén, y dirigió sus pasos con intensa prisa a su viaje, que sabía le conduciría a Getsemaní, Gabata y el Gólgota.
En esto, como en todo, nos dejó un ejemplo, para que sigamos sus pasos. Así debemos avanzar siempre en el camino del deber, sin importar los peligros, los sufrimientos ni los sacrificios que se encuentren en nuestra senda. Somos demasiado propensos a titubear y calcular el costo cuando se nos asignan tareas difíciles, en lugar de avanzar con ardor por la senda del deber.
Aquel camino a Jerusalén, cada paso un paso hacia la cruz siempre a la vista, es el heroísmo más hermoso de toda la historia. No olvidemos por qué se emprendió ese camino. Aquella cruz significaba salvación y bienaventuranza eterna para millones de almas perdidas. El amor fue el corazón de aquel heroísmo. Jesús avanzaba con intensa seriedad, porque el cumplimiento de su misión sería vida eterna para su pueblo y gloria para su Padre. Debemos inclinar nuestras cabezas con reverencia al ver a Jesús apresurándose así hacia su cruz. Fue por nosotros que Él resueltamente se dispuso a ir a Jerusalén.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Go Forward
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.