Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cristo calma la tormenta y reina sobre las olas

Cristo es Señor de la naturaleza y aun las olas más violentas obedecen su voz. Quien confía en su amor puede reposar sereno en medio de las tempestades de la vida.

Él habló a la tempestad y al mar agitado como si fueran criaturas inteligentes, tal como un hombre hablaría a sus siervos. La verdad que aprendemos aquí es que Él es Señor de la naturaleza; que los elementos reconocen su voz y le obedecen aun en sus arranques más indómitos. Si tan solo creyéramos esto plenamente, traería mucha paz a nuestras vidas. Ninguna tempestad se desata jamás fuera del control de Aquel que es nuestro Señor y Redentor. Ninguna ola se eleva más lejos de lo que Él permite. No hay nada en este mundo que no esté bajo el dominio de la mano que fue clavada en la cruz.

Se cuenta la historia de un oficial del ejército, cristiano, que navegaba con su familia en medio de una tempestad. Había gran terror entre los pasajeros, pero él permanecía sereno. Su esposa, consternada, lo reprendió diciendo que debía preocuparse por ella y por los hijos, si no por sí mismo, ante tal peligro. Él no respondió nada, pero pronto se acercó a ella con la espada desenvainada y, con rostro severo, la apuntó al corazón. Ella no se alarmó lo más mínimo, sino que levantó la mirada hacia su rostro con una sonrisa. «¿Qué!», le dijo él, «¿no tienes miedo cuando una espada está apuntando a tu corazón?». «No», respondió ella, «no cuando sé que está en manos de alguien que me ama». «¿Y quieres tú», preguntó él, «que yo tenga miedo de esta tempestad, cuando sé que está en la mano de mi Padre celestial, que me ama?». Así, aun en los tumultos más violentos de la naturaleza, deberíamos estar en paz, ya que nuestro Salvador es Señor de la naturaleza.

Alguien refiere haber estado en el mar durante un terrible ciclón, y haber visto a un pequeño ave descender cuando la tormenta alcanzaba su punto más alto, y posarse sobre la cresta de una ola, donde se quedó tan tranquila como si estuviera encaramada en alguna rama verde del silencioso bosque. Así debería el creyente en Cristo reposar en quietud y confianza, aun en los terrores más desatados.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Christ in the Storm

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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