Jesús no oyó el rugido de la tempestad en Su sueño profundo; pero en el instante en que se alzó el clamor de Sus discípulos pidiendo ayuda — Él despertó al momento. ¡Qué revelación de Su corazón tenemos aquí! Él nunca está dormido para Su pueblo cuando le llama. En medio de las más violentas turbulencias de este mundo — Él siempre oye el grito más débil de la oración. Ni está jamás demasiado cansado para escuchar las súplicas de angustia de los Suyos.
Tenemos otra ilustración de esta misma prontitud para escuchar la oración, en las horas de los sufrimientos de nuestro Señor sobre la cruz. Su vida se apagaba veloz. Su propia agonía era intensa más allá de toda descripción. Alrededor de Él se agitaba una tempestad de pasión humana. Las maldiciones caían sobre Sus oídos. Pero en medio de toda esa borrasca de odio — Él guardaba silencio. A todos aquellos insultos amargos y agudos reproches — no respondía una sola palabra. Entonces, entre las burlas y escarnios de la multitud — se alzó una voz de oración. Venía de una de las cruces a Su lado. Era el clamor penitente de un alma: "¡Señor, acuérdate de mí!" Y en todo el tumulto de aquella hora — Él oyó esta débil súplica. En Su propia agonía dio respuesta al instante. No dudes que este Jesús siempre oye la oración. Su amor está siempre alerta, dispuesto a captar la nota más tenue de la angustia humana.
Aunque despertó tan de repente en medio de escenas tan llenas de terror, Jesús se levanta tranquilo y sereno. Tenemos aquí una ilustración de lo que era la paz de Cristo, y de lo que quería decir cuando afirmó: "Mi paz os dejo." Así se movió Él por todas las escenas turbulentas de Su vida terrenal.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Hearer of Prayer
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.