Mañana y noche

Cristo construye y prepara su templo

Cristo mismo es el constructor de su templo espiritual y con su propia mano prepara cada creyente en la tierra para ocupar su lugar eterno como pilar en la casa del Señor.

Cristo mismo es el constructor de su templo espiritual, y lo ha edificado sobre los montes de su amor inmutable, su gracia omnipotente y su infalible veracidad. Pero como ocurrió en el templo de Salomón, así también en este: los materiales necesitan ser preparados. Están los «cedros del Líbano», pero no están labrados para la edificación; no están cortados, ni tallados, ni convertidos en aquellas tablas de cedro cuya fragante hermosura alegrará los atrios de la casa del Señor en el paraíso. Están también las piedras rugosas aún en la cantera; deben ser cortadas de allí y escuadradas. Todo esto es obra propia de Cristo. Cada creyente individual está siendo preparado, pulido y dispuesto para su lugar en el templo; pero la mano del propio Cristo realiza la obra de preparación.

Las aflicciones no pueden santificar, excepto en la medida en que Él las use para este fin. Nuestras oraciones y esfuerzos no pueden prepararnos para el cielo, aparte de la mano de Jesús, que dispone rectamente nuestros corazones. Así como en la edificación del templo de Salomón «no se oyó en la casa ni martillo, ni hacha, ni herramienta alguna de hierro», porque todo era llevado perfectamente listo para el lugar exacto que debía ocupar, así también ocurre con el templo que Jesús edifica: la preparación se hace toda en la tierra. Cuando lleguemos al cielo, allí no habrá santificarnos, no habrá escuadrarnos con aflicciones, no habrá cepillarnos con sufrimientos. No; debemos ser hechos aptos aquí, todo cuanto Cristo hará de antemano; y cuando lo haya hecho, seremos llevados por una mano amorosa a través del torrente de la muerte, y conducidos a la Jerusalén celestial, para permanecer como pilares eternos en el templo de nuestro Señor.

«Bajo su mirada y cuidado,

el edificio se alzará,

majestuoso, fuerte y bello,

y brillará sobre los cielos.»

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 22 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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