Mañana y noche

Lo que no puede ser sacudido permanece

Bajo estos cielos mudables todo lo terreno puede sacudirse, pero la salvación, la filiación divina y el amor de Cristo son bienes permanentes que el creyente no puede perder.

Poseemos en este momento muchas cosas que pueden ser sacudidas, y no corresponde a un cristiano estimarlas mucho, pues no hay nada estable bajo estos cielos que ruedan; el cambio está escrito sobre todas las cosas. Sin embargo, tenemos ciertas «cosas que no pueden ser sacudidas», y te invito esta tarde a pensar en ellas, para que si las cosas que pueden sacudirse llegaran a ser quitadas, puedas hallar consuelo real en las cosas que no pueden sacudirse, que permanecerán.

Cuálesquiera que hayan sido o sean tus pérdidas, disfrutas de salvación presente. Estás de pie al pie de su cruz, confiando solo en el mérito de la preciosa sangre de Jesús, y ninguna subida o caída de los mercados puede interferir en tu salvación en Él; ninguna quiebra de bancos, ningún fracaso ni bancarrota puede tocar eso.

También eres esta tarde un hijo de Dios. Dios es tu Padre. Ningún cambio de circunstancias puede jamás robarte eso. Aunque por las pérdidas hayas sido llevado a la pobreza, y despojado de todo, puedes decir: «Él sigue siendo mi Padre. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; por tanto, no me turbaré».

Tienes además otra bendición permanente, a saber, el amor de Jesucristo. Él, que es Dios y hombre, te ama con toda la fuerza de su naturaleza afectuosa; nada puede afectar eso. La higuera puede no florecer, y los rebaños pueden desaparecer del campo, pero nada importa al hombre que puede cantar: «¡Mi Amado es mío, y yo soy suyo!» Nuestra mejor porción y nuestro más rico patrimonio no podemos perder. Vengan los problemas que vinieren, mostremos hombría; mostremos que no somos niños tan pequeños como para abatirnos por lo que pueda suceder en este pobre y pasajero estado del tiempo. Nuestra verdadera patria es la tierra de Emanuel, nuestra verdadera esperanza está sobre el cielo, y por tanto, con la calma del océano en verano, veremos el naufragio de todo lo terreno, y aun así nos regocijaremos en el Dios de nuestra salvación!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 22 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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