Mañana y noche

El peligro de una vida a medio transformar

Una vida santificada solo a medias es como un pan volteado por un solo lado: arde en celo por una parte y permanece crudo en la otra.

Un pan que no se ha vuelto está sin cocer de un lado; y así era Efraín, en muchos aspectos, sin ser tocado por la gracia divina: aunque había cierta obediencia parcial, quedaba aún mucha rebeldía. Alma mía, te encargo que veas si este es tu caso. ¿Eres cabal en las cosas de Dios? ¿Ha penetrado la gracia el mismo centro de tu ser, de modo que se sienta en sus divinas operaciones en todas tus facultades, tus acciones, tus palabras y tus pensamientos? Ser santificado, espíritu, alma y cuerpo, debe ser tu meta y tu oración; y aunque la santificación quizá no sea perfecta en ti en ningún lugar en grado, ha de ser universal en su acción; no debe haber apariencia de santidad en un lugar y pecado reinante en otro, porque de lo contrario tú también serás un pan que no se ha vuelto.

Un pan que no se ha vuelto se quema pronto del lado más cercano al fuego, y aunque ningún hombre puede tener demasiada religión, hay algunos que parecen quemados hasta ennegrecerse por un celo fanático por aquella parte de la verdad que han recibido, o calcinados hasta convertirse en cenizas por una ostentación farisaica y vanagloriosa de aquellos ejercicios religiosos que se ajustan a su humor. La apariencia asumida de una santidad superior acompaña con frecuencia la ausencia total de toda piedad vital. El santo en público puede ser un demonio en privado. Traza en harina de día y en hollín de noche. El pan quemado por un lado es masa cruda por el otro. Si así es conmigo, ¡oh Señor, vuélveme! Vuelve mi naturaleza no santificada al fuego de Tu amor y deja que sienta el sagrado resplandor, y deja que mi lado quemado se enfríe un poco mientras aprendo mi propia debilidad y falta de calor cuando me aparto de Tu llama celestial. Que no se me halle como un hombre de ánimo doble, sino enteramente bajo la poderosa influencia de la gracia reinante; pues bien sé que si quedo como un pan sin voltear y no soy, por ambos lados, objeto de Tu gracia, ¡debo ser consumido para siempre en medio de ardientes llamas eternas!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 23 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura