Cuando nos reunimos para adorar a Dios, debemos hacerlo no solo con oración y alabanza, sino también con la lectura y la escucha de la palabra de Dios. La simple lectura de las Escrituras en las asambleas públicas no basta; deben exponerse, y debe exhortarse al pueblo a partir de ellas. Esto es ayudar a la gente a hacer lo necesario para que la palabra sea provechosa, a saber, aplicarla a sí mismos. En este sermón se toca todo aquello que mejor podría persuadir a los judíos de recibir y abrazar a Cristo como el Mesías prometido. Y toda consideración, por breve o tenue que sea, de los tratos del Señor con su iglesia, nos recuerda su misericordia y paciencia, y la ingratitud y perversidad del hombre. Pablo pasa de David al Hijo de David, y muestra que este Jesús es su Descendiente prometido; un Salvador para hacer por ellos lo que los jueces de antaño no pudieron hacer: salvarlos de sus pecados, sus peores enemigos. Cuando los apóstoles predicaban a Cristo como Salvador, lejos estaban de ocultar su muerte, que siempre predicaban a Cristo crucificado. Nuestra completa separación del pecado está representada por nuestro ser sepultados con Cristo. Pero él resucitó de entre los muertos y no vio corrupción: esta era la gran verdad que debía predicarse.
Discurso de Pablo en Antioquía: Parte 2 (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 13:14-31
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.