Porciones diarias

Cristo deshace con sabia obediencia la obra del diablo

Dios envió a su Hijo a desatar, no a cortar de golpe, la obra del diablo. La desobediencia se reparó con obediencia, el pecado con sacrificio, la muerte con la muerte del Hijo viviente. Cristo atravesó los espinos y deshizo por entero la obra de Satanás.

Merece nuestra mayor atención y consideración orante ver, con el ojo de la fe, el despliegue de sabiduría y poder que resplandece en la manera en que el sapientísimo Dios envió a su amado Hijo a «deshacer», o como dice el original, a desatar «las obras del diablo». Satanás había, por así decirlo, tejido un nudo enredado al lanzar los cordones del pecado alrededor del corazón humano. Este nudo enredado y tirante no pudo ser cortado de golpe con espada de poder omnipotente, sino que debió ser desatado, con sabiduría y paciencia infinitas, en toda su longitud. La obra de Satanás debía ser deshecha. La desobediencia debía repararse con obediencia, la obediencia voluntaria del Hijo de Dios, y por tanto de valor infinito. El pecado debía expiarse con sacrificio, el sacrificio de la naturaleza que pecó, unida a la Persona del Hijo de Dios y por ello de eficacia inefable. La muerte debía ser destruida con que el Hijo viviente de Dios se sometiera a morir. La ley debía magnificarse al ser obedecida por aquel que por su Persona divina está sobre la ley. El Legislador debía ser el Cumplidor de la ley. El eternamente bendito debía ser hecho maldición, y el Santo de Israel, que no conoció pecado, debía ser «hecho pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».

«¿Quién me opondría espinos y cardos en batalla?», preguntó el Señor. «Yo marcharía entre ellos», es su respuesta. Así nuestro bendito Señor marchó entre los espinos y cardos que se le opusieron en batalla. Atravesó a fondo todo lo que emprendió, y al atravesarlo desató la obra de Satanás.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: November 24

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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