Mañana y noche

Cristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos

Cristo siempre fue, siempre es y siempre será; en todos sus atributos y oficios permanece eterno para bendición, consuelo y guarda de su pueblo.

¡Cristo es eterno! De Él podemos cantar con David: «Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos.» Regocíjate, creyente, en Jesucristo, ¡el mismo ayer, hoy y por los siglos!

Jesús siempre fue. El Niño nacido en Belén era el Verbo, que estaba en el principio, por quien todas las cosas fueron hechas. El título con que Cristo se reveló a Juan en Patmos fue: «Aquel que es, y que era, y que ha de venir.» Si Él no fuera Dios desde la eternidad, no podríamos amarle con tanta devoción; no podríamos sentir que Él tuviera parte alguna en el amor eterno que es la fuente de todas las bendiciones del pacto; pero como Él estaba desde toda la eternidad con el Padre, trazamos la corriente del amor divino hasta Él mismo, igualmente que hasta su Padre y el bendito Espíritu.

Así como nuestro Señor siempre fue, así también Él es para siempre. Jesús no está muerto; «Él vive siempre para interceder por nosotros.» Acude a Él en todos tus tiempos de necesidad, pues Él espera para bendecirte todavía.

Además, Jesús nuestro Señor siempre será. Si Dios te preservara la vida hasta cumplir tu día entero de setenta años, encontrarás que su fuente purificadora sigue abierta, ¡y que su sangre preciosa no ha perdido su poder! Hallarás que el Sacerdote que llenó la fuente sanadora con su propia sangre vive para purgarte de toda iniquidad. Cuando solo reste por pelear tu última batalla, encontrarás que la mano de tu Capitán vencedor no se ha debilitado; el Salvador vivo animará al santo que muere. Cuando entres en el cielo, le hallarás allí, con el rocío de su juventud. Y por toda la eternidad, el Señor Jesús seguirá siendo la fuente perenne de gozo, vida y gloria para su pueblo. ¡Puedes sacar aguas vivas de este pozo sagrado! Jesús siempre fue, siempre es, siempre será. Es eterno en todos sus atributos, en todos sus oficios, en todo su poder y en su voluntad de bendecir, consolar, guardar y coronar a su pueblo escogido.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 18 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura