Cristo fue hecho tanto superior a los ángeles, no como Hijo de Dios, porque como tal ya era superior a ellos, siendo en verdad su Hacedor y Creador. Tampoco llegó a ser Hijo de Dios por ser «constituido heredero de todas las cosas» y «obtener por herencia un nombre más excelente» que toda la hueste angélica. Si tengo un hijo único y él hereda mi propiedad, el ser mi heredero no lo hace mi hijo, sino el ser mi hijo lo hace mi heredero. Así el bendito Jesús es heredero de Dios. Pero la hermosura y bendición, la gracia y la gloria, el gozo y el consuelo de que Él sea «el heredero de todas las cosas» radica en que lo es en nuestra naturaleza: que el mismo bendito Emanuel que gimió y lloró, sufrió y sangró aquí abajo, está ahora a la diestra del Padre como nuestro Sumo Sacerdote, Mediador, Abogado, Representante e Intercesor; que todo poder le es dado en el cielo y en la tierra como el Dios-hombre (Mateo 28:18); y que el Padre «le sentó a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y dominio, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero» (Efesios 1:20-21).
Pero tiene toda esta preeminencia y gloria no para hacerle Hijo de Dios, sino porque Aquel que, como Hijo de Dios, «siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre» (Filipenses 2:6-11). El gozo del cielo arriba, el deleite de los santos aquí abajo, su única esperanza y ayuda, su fuerza y su sabiduría, brotan de esto: de que el Hijo de Dios esté exaltado a la diestra del Padre en la misma naturaleza que asumió en el seno de la virgen.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.