Las aflicciones, las pruebas y los dolores son cosas muy amargas. Y han de serlo, pues Dios nunca quiso que fuesen de otra manera. Cuando toma la vara, es para hacerla sentir; y cuando envía turbación sobre sus hijos, es para que la sufran. Nuestro texto, por tanto, no significa, creo yo, que la cosa amarga sea dulce cuando se recibe, pues entonces dejaría de ser amarga; es dulce a causa del bendito nutrimento que de ella brota para el alma.
Recuerdo haber leído, hace muchos años, los viajes de Franklin al Polo Norte; y es, naturalmente, un libro muy interesante. Pero hay en él un incidente que graba mi mente. Al recorrer las nieves de las regiones polares no había alimento durante semanas, salvo un liquen o especie de musgo que crecía sobre las rocas, tan sumamente amargo —parecido al «musgo de Islandia»— que sólo podía tomarse con la mayor repugnancia; y, con todo, de aquello vivieron Franklin y sus compañeros. No tenían alternativa: o comían aquel musgo o morían. Pero aquel musgo amargo se volvía dulce después de pasar el paladar, pues llevaba en sí un nutrimento que mantenía vivos sus cuerpos.
Así, muchos del pueblo de Dios, que han soportado las pruebas más terribles, han hallado después nutrimento que brotaba de ellas. ¡Qué cosas tan amargas son los reproches y reprensiones de Dios en la conciencia! Y, sin embargo, ¿quién querría pasar sin ellos? Apelo a vosotros los que teméis a Dios: ¿elegiríais deliberadamente no experimentar jamás las marcas del desagrado divino, ni sentir los ceños de la ira de Dios cuando os desviáis? Creo, en mi conciencia, que vosotros, cuyos corazones son tiernos en el temor de Dios, diríais: «Señor, dame tus ceños; porque si no tengo tus ceños y una conciencia que los sienta, ¿en qué pecados no me lanzaría imprudentemente? ¿Hasta dónde no me llevaría mi naturaleza malvada, si no tuviera tus solemnes reproches?» Estas mismas reprensiones, pues, se vuelven dulces, no en sí mismas ni en el momento, sino por el sólido provecho que de ellas procede.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 28
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.