Porciones diarias

Cristo mismo es nuestra justicia

No basta mirar la ropa de justicia separada de Cristo; él mismo, el Dios-hombre, es hecho justicia a su pueblo y refugio seguro contra toda acusación.

¡Qué dulce visión nos da esto de Jesús! A veces miramos la justicia de Cristo como separada de Cristo. ¿Usaré una figura? Miramos el vestido como separado del que lo hace y lo viste. Miramos tanto la justicia que apenas miramos a aquel que la elaboró. Pues bien, no debemos separar a Jesús de su justicia. No debemos mirar solo el vestido, el manto imputado, y olvidar a aquel que lo elaboró, que lo pone y que hasta hoy lo posee con firmeza. Pero cuando podemos ver que no solo la obediencia de Cristo, sino Cristo mismo —todo lo que Jesús es, todo lo que Jesús tiene, como cabeza de su Iglesia, como Mediador resucitado, como gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios—, cuando podemos ver que este Dios-hombre, Emanuel, es hecho justicia a su pueblo, ¡cómo se ensancha el horizonte! Entonces miramos, no solo el manto en sí, hermoso, amable y glorioso; miramos más allá, a aquel que lo hizo. No miramos solo el manto como distinto de él. Miramos a quien hizo ese manto lo que es: Jesús, que vive siempre a la diestra del Padre para interceder por nosotros. Esto, para mi mente, es una dulce visión.

Si me hundo en la pecaminosidad, vergüenza y culpa de la criatura, y veo a Jesús hecho por Dios justicia mía, ¿qué más necesito? ¿Lo ha hecho Dios así? ¿Quién puede deshacerlo? ¿Ha hecho Dios al Hijo de su amor justicia para mi alma, para que yo esté en él sin mancha, mote ni arruga? ¿Quién lo va a alterar? ¿Puede el pecado alterarlo? Está expiado. ¿Puede el diablo alterarlo? Está encadenado hasta el juicio del gran día. ¿Puede el mundo alterarlo? No puede extender su dedo para tocar un solo hilo de ese manto, ni un solo rasgo del rostro del Redentor. Si él es hecho justicia mía, ¿qué más necesito? Si puedo hallar en él escudo, refugio y amparo como mi justicia, ¿qué más puedo necesitar para preservarme de la acusación de hombres o demonios?

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 1

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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