Porciones diarias

Vigilar y ser sobrios en la luz del día

La sobriedad espiritual es caminar con circunspección en el temor de Dios, velando los primeros movimientos del pecado antes de que engendre muerte.

Aquí la sobriedad se opone a la somnolencia, y se vincula con andar en la luz y en el día; así como la somnolencia y su causa frecuente, la embriaguez, se vinculan con las tinieblas y la noche. Una de las mayores maldiciones que Dios puede enviar a un pueblo y a sus gobernantes, a sus profetas y videntes, es un espíritu de sueño profundo, como habla el profeta: «Porque el Señor derramó sobre vosotros espíritu de sueño profundo, y cerró vuestros ojos; a los profetas y a vuestros príncipes, a los videntes los cubrió». Pero ser sobrio es despertar de este sueño y, como consecuencia, andar no solo despierto sino vigilante. Implica, pues, ese caminar cuidadoso y circunspecto, ese vivir, moverse, hablar y actuar cotidiano en el temor de Dios, mediante lo cual solos podemos guarded de los lazos tendidos a nuestros pies en cada paso del camino.

¡Cuántos han caído en mal manifiesto y desgracia abierta por falta de caminar vigilante y circunspectamente, y de mirar sus pasos! En vez de vigilar los primeros movimientos del pecado y guardarse, como dice el Señor, de «entrar en tentación», más bien juegan con ella hasta ser arrastrados y seducidos por su propia concupiscencia, que, no reprimida, llega a concebir y dar a luz el pecado, el cual, cuando se consume o se lleva a cabo en acción positiva, da a luz la muerte.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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