La vida de Cristo para cada día

Cristo, piedra de tropiezo y resurrección

Simeón anuncia que el niño será señal contradicha y que una espada traspasará el alma de María, revelando los pensamientos de muchos corazones.

Tanto José como María se maravillaron de las cosas que Simeon habló acerca de Cristo. Lo que les hizo maravillarse fue que él habría de ser «luz para iluminar a las naciones» y gloria de Israel, porque la bondad de Dios hacia los gentiles era un misterio largo tiempo oculto a la nación judía. Pero nosotros, los dichosos gentiles, la hemos experimentado, y algunos entre nosotros hemos hallado que Cristo es luz que ilumina nuestras tinieblas.

Simeón bendijo a José y a María, y luego se dirigió a María en particular y la preparó para toda la vergüenza y el dolor que su Hijo habría de padecer, pues lo que antes había dicho podría haberla llevado a pensar que solo gozo sería su porción y que todos los hombres le rendirían honor de inmediato. Pero no sería así. Tan grandes serían las agonías del Hijo, que una espada traspasaría el corazón de la madre. ¿Y no fue así traspasada el alma de María cuando vio a su Hijo expirar en la cruz?

Las palabras de Simeón acerca del niño demandan atención cuidadosa: «Este niño es puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel». Indaguemos su significado, porque todo lo que concierne a nuestro Salvador es muy importante para nosotros. ¿Cómo fue él la caída de muchos en Israel? ¿Acaso Cristo hace caer a los hombres? Simeón compara aquí a Cristo con una piedra sobre la que muchos tropiezan y caen. Pablo dice que Cristo fue para los judíos piedra de tropiezo. ¿Cómo fue que tropezaron sobre él? Por orgullo. No querían creer que su propia justicia no valía nada ante Dios y que solo la justicia de Cristo podía ser aceptada. Pero Simeón dijo también que el niño fue puesto para levantamiento de muchos en Israel. Muchos de los que primero cayeron sobre él, después creyeron y se levantaron del pecado y de la muerte por Cristo. El pobre pecador arrepentido se levanta por Cristo: halla en él una roca donde afirmar sus pies, halla en Cristo a alguien que puede perdonar sus pecados y salvar su alma. Cristo es ahora como un rey deshonrado; solo los que de verdad lo aman le serán fieles. Pero cuando venga en su gloria para tomar posesión de su reino, no dejará de recordar a los que ahora son desechados por causa de él.

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: The words of Simeon to Mary

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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