Pensamientos vespertinos

Cristo reina hasta poner a sus enemigos bajo sus pies

Nuestro Señor ya venció en la cruz, pero aún no ha manifestado su triunfo completo; volverá como Rey para someter todo dominio y reinar con su Iglesia para siempre.

Nuestro Señor, aunque vencedor, no es aún un Rey triunfante. No lo será hasta que venga por segunda vez a recibir su reino y reinar con supremacía indiscutible y universal en el seno de una Iglesia congregada y sobre un mundo renovado. Entonces aparecerá «más que vencedor», plenamente triunfante. La Escritura lo presenta, después de «haber ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados», sentado a la diestra de Dios, «desde entonces esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies». Estas palabras describen al Redentor en el intervalo entre la victoria y el triunfo: la victoria que señaló su humillación pasada y el triunfo que coronará su gloria venidera. Definen su posición de reposo y su actitud de expectación, y anuncian un conflicto final cuyo resultado será el acto supremo de su gloria.

¿Son ya sus enemigos estrado de sus pies? ¿Está todo sometido bajo él? ¿El mundo, el pecado, el anticristo, las potestades de las tinieblas, la muerte? No todavía; pero lo serán. Cuando Cristo «aparezca por segunda vez, sin relación con el pecado», ya no como Sacerdote que muere, sino «para salvación», como Rey que reina. «Porque preciso es que él reine, hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies». Entonces sí se mostrará triunfante a tus ojos. Imagina la escena: todo enemigo cae ante él, la muerte, el último, queda destruida. Los anticristos se retiran, desenmascarada su impostura; los reinos terrenales se disuelven; todo principado y potestad depone su soberanía a sus pies. Y Emanuel reina triunfante, llevando en su vestidura y en su muslo un nombre escrito: «Rey de reyes y Señor de señores».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - March 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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