Como Rey victorioso, nuestro Señor está hoy entronizado en gloria. Volvió al cielo como un conquistador sobre el pecado, el infierno y la muerte. Jamás un triunfador romano regresó del campo de batalla con un botín semejante, ni entre tan resplandeciente aclamación, como la que rodeó a Jesús al entrar de nuevo en su reino. El Capitán de nuestra salvación obtuvo la victoria sobre todo enemigo de su Iglesia: él solo enfrentó a las huestes combinadas de sus enemigos y de los nuestros. Y aunque pareció caer en el conflicto, ganó la batalla. Venció sometiéndose a la conquista; triunfó al ser vencido. Mató a la muerte al ser muerto por ella. En la mayor debilidad desplegó su mayor poder, y en su aparente derrota se reveló como verdadero vencedor. ¡Cuán divino se muestra nuestro Señor!
Creyente en Jesús, el Rey cuya bandera ondea sobre ti ha peleado y ganado todas tus batallas. Unido a él, todo creyente es más que vencedor. Pisando las huellas de su Señor, vence así como Cristo venció. Aunque a veces sea derrotado, confundido y abatido, al fin triunfará; la batalla puede irnos en contra, pero no la guerra. La fe, al realizing su unión con el Señor, obtiene la victoria. Jamás el creyente sale a enfrentar al enemigo en el nombre de Jesús sin poder decir con los discípulos: «Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre». Ven, guerrero cansado y agotado, y renueva tus fuerzas con esta preciosa verdad: ¡tu Capitán es victorioso! El que vive por ti en el trono, el que habita en ti por su Espíritu, es aquel que subió a la gloria con cada enemigo encadenado a su carro, llevando «cautiva la cautividad».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - March 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.