Porciones diarias

Cristo salva hasta lo sumo porque vive para interceder

Si Cristo no viviera para interceder, apenas podría decirse que nos salva hasta lo sumo. Pero su vida intercesora a la diestra de Dios es prenda de su amor y poder. ¿Has venido a Dios por Jesús, como desterrado y perecedero? Entonces conocerás lo sumo.

Si el gracioso Señor no viviera para interceder por nosotros, difícilmente podría decirse que nos salva hasta lo sumo. Pero como vive siempre a la diestra de Dios e intercede sin cesar, presentando siempre el perfume de su mediación aceptable, eso nos da una prenda cierta de su amor, su piedad y su poder. ¿No es esto muy alentador para todos los que acercan a Dios por él? ¿Y no podemos decir: «Tales somos, oh Señor; venimos, venimos cada día a ti por Jesucristo»? ¿Y no necesitamos todo el aliento que Dios nos pueda dar de ello? Pues con frecuencia nos hundimos muy bajo por la tentación, la prueba y las múltiples aflicciones del camino.

¡Cuán bendito es, pues, si puedes rastrear esta marca de gracia en tu alma cuando otras casi se han perdido de vista! Si conoces algo de la obra interna, sabes esto: si has venido, si vienes a Dios por Jesucristo. Es muy sencillo, pero muy expresivo. ¿Has venido como desterrado? ¿Has venido como quien está a punto de perecer? Pues estos son precisamente los que se dice que vienen en aquel día en que se toca la gran trompeta, la gran y gloriosa trompeta del evangelio, cuyas notas de jubileo resuenan especialmente para ellos. ¿Has venido en fe, en esperanza, en amor? ¿Y has hallado alguna medida de aceptación y aprobación en tu propio seno? «Sí», dicen algunos, «con todas mis dudas, temores y preguntas, puedo responder con corazón honesto y frente firme que he venido a Dios por Jesucristo y he sentido la bendición de hacerlo». Entonces has conocido o conocerás algo de lo sumo; y cuanto más conozcas lo sumo, más estimarás la salvación por gracia, más te allegarás al Hijo de Dios, más te asirás de su obra consumada, y más mirarás a aquel que tan bondadosamente dijo: «Mirad a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay más».

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: November 30

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura