Muchas veces pecamos al hablar y causamos daños incalculables con nuestras palabras. Pero hay ocasiones en que es un pecado no hablar, en que callar equivale a fallar al deber. No debemos pronunciar los pensamientos malos que anidan en el corazón, pero los buenos pensamientos y sentimientos que arden dentro de nosotros suelen ser nuestro deber expresarlos. Jamás debemos dudar en confesar valientemente a Cristo cuando su honor es atacado por sus enemigos. Caminar día tras día y año tras año junto a un amigo impenitente, en estrecha comunión con él, sin decirle nunca una palabra sobre su vida espiritual, es cometer un gravísimo pecado contra él.
Tenemos muchas advertencias sobre cuidar nuestra boca y retener palabras que no son buenas; pero necesitamos también cuidarnos de no dejar de hablar las palabras que deberíamos decir. En especial debemos guardarnos del silencio acerca de las cosas espirituales y eternas. Dios da a cada uno de nosotros un mensaje, un mensaje del evangelio para otros, y no osamos fallar en entregarlo. Apenas nos faltan palabras cuando los temas son triviales; pero en medio de la charla trivial, no dejemos de pronunciar alguna palabra que no sea olvidada.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.