La única manera segura de avanzar en el abarrotado campo de la vida es seguir de frente por la senda del deber. El que titubea y duda, aunque sea por un instante, es arrollado por las multitudes que marchan detrás de él. Ningún peligro de la batalla es tan grande como el de detenerse y tratar de volverse atrás.
Lo mismo ocurre en todos los caminos de la vida. Ningún deber, por duro y peligroso que sea, debe temerse ni la mitad tanto como el fracaso en ese deber. A veces las personas se encogen ante la responsabilidad y afirman no atreverse a aceptarla por ser tan grande. Pero al rehuir el deber se enfrentan a una condición mucho más grave que la que intentan evitar. Es siempre más fácil hacer lo que Dios nos da que hacer, por difícil que sea, que enfrentar la responsabilidad de no hacerlo. Tenemos la firme promesa de recibir toda la fuerza necesaria para cumplir cualquier deber que Dios nos asigne; pero si abandonamos la línea de la obediencia y nos negamos a hacer lo que deberíamos, enseguida nos quedamos fuera de armonía con la ley y la providencia de Dios, y no podemos escapar de las consecuencias de nuestro fallo.
Así resulta al final más fácil e infinitamente más seguro cumplir nuestro deber, cueste lo que cueste, que no hacerlo. Salirse de las filas en el camino atestado de la vida es perderlo todo. Despreciar las oportunidades es arrojar lejos los honores y las coronas.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.