Esfuérzate por enriquecer y ensanchar tu mente con apprehensiones más espirituales de la gloria personal, el amor y la plenitud de Cristo. Todo declive del alma procede de admitir en la mente cosas contrarias a la naturaleza de la gracia que habita en nosotros. El mundo, con sus placeres, vanidades, cuidados y tentaciones, entra con frecuencia disfrazado de empresas y deberes lícitos, y aparta la mente de Dios y los afectos de Cristo. Estos debilitan la fe y el amor, y son las zorras que echan a perder las vides, pues nuestros racimos son tiernos. Es imposible mantener un andar cercano y santo con Dios y, al mismo tiempo, abrir el corazón al mayor enemigo de la gracia: el amor al mundo.
Pero cuando la mente está ocupada por Cristo, llena de contemplaciones de su gloria, su gracia y su amor, no queda lugar para las seducciones externas; el mundo queda fuera, la criatura queda fuera y los encantos del pecado quedan fuera, mientras el alma sostiene una comunión constante y sin turbación con Dios. ¡Y cuán bienaventurada es esa comunión del alma encerrada así con Jesús! «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo». «Entraré», dice el amado Cordero de Dios, «y moraré en ti». Y la dulce respuesta de su Espíritu en el corazón: «Cuando tú dijiste: “Buscad mi rostro”, mi corazón te respondió: “Tu rostro buscaré, Señor”». Querido lector cristiano, es porque tenemos tan poco trato con Jesús, porque lo admitimos tan rara vez en nuestros corazones y vivimos tan poco de su plenitud, que nos vemos obligados a quejarnos: «¡Mi flaqueza, mi flaqueza!». Pues, si hemos resucitado con Cristo, busquemos las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios: busquemos conocer más a Cristo, beber más profundamente de su amor y conformarnos más de cerca a su ejemplo.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - July 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.