Pensamientos vespertinos

Un nuevo bautismo del Espíritu para avivar el alma

El gran secreto de todo avivamiento personal es un nuevo bautismo del Espíritu Santo. Sin esa obra renovadora, nuestras gracias se apagan y nuestro amor se enfría.

El gran secreto de todo avivamiento personal reside en un fresco bautismo del Espíritu Santo. Un alma en declive necesita esta bendición más que ninguna otra cosa; pues quien la posee en gran medida posee toda bendición espiritual, ya que la incluye y es prenda de todas las demás. Nuestro Señor quiso grabar esta última doctrina consoladora en los ánimos caídos de sus discípulos: su presencia corporal en medio de ellos, les enseñó, debía compararse con la morada espiritual y permanente del Espíritu. La venida del Consolador traería a su memoria todo lo que Él había enseñado, los perfeccionaría en el conocimiento de la gloria de su persona, los maduraría en santidad y los capacitaría para su labor. En Pentecostés, aquel bautismo cumplió todo esto: los apóstoles salieron de su influencia como hombres que habían pasado por una reconversión.

Y este es el estado, querido lector, que debes atravesar si deseas experimentar un avivamiento de la palabra de Dios en tu alma. Debes ser reconvertido, y ello por un nuevo bautismo del Espíritu. Nada menos que esto reanimará tus gracias moribundas, derretirá tu amor congelado y restaurará tu corazón extraviado. Ese Espíritu a quien tantas veces has contristado y apagado debe entrar de nuevo en ti, sellarte, santificarte y reconvertirte. Levántate, pues, y ora, clama por el derramamiento del Espíritu sobre tu alma; abandona tu religión sin vida, tu forma sin poder, tus oraciones sin comunión, tus confesiones sin quebrantamiento. Pídelo creyendo, en el nombre de Jesús, y lo recibirás.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 23

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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