La oración a veces tarda, como un peticionario a la puerta, hasta que el Rey sale para llenar su seno con las bendiciones que busca. El Señor, cuando ha dado gran fe, se ha complacido en probarla con largas demoras. Ha permitido que la voz de sus siervos retumbe en sus oídos como desde un cielo de bronce. Han tocado a la puerta de oro, pero esta ha permanecido inmóvil, como si estuviera oxidada en sus goznes. Como Jeremías, han clamado: "Te has cubierto con una nube, para que no pase nuestra oración".
Así han continuado los verdaderos santos largo tiempo en paciente espera sin respuesta, no porque sus oraciones no fueran vehementes, ni porque no fueran aceptadas, sino porque así le plugo a Aquel que es Soberano y que da según su propio placer. Si a Él le place mandar que nuestra paciencia se ejercite, ¿no hará como quiera con los suyos? Los mendigos no pueden escoger ni el tiempo, ni el lugar, ni la forma.
Pero debemos cuidar de no tomar las demoras en la oración por denegaciones. Los pagarés a largo plazo de Dios serán puntualmente honrados. Tampoco debemos permitir que Satanó sacuda nuestra confianza en el Dios de verdad, señalando nuestras oraciones no respondidas. Las peticiones no respondidas no son no escuchadas. Dios guarda un archivo para nuestras oraciones; no son barridas por el viento, sino atesoradas en los registros del Rey. Hay un registro en la corte del cielo en el cual cada oración queda anotada. Creyente probado, tu Señor tiene una botella de lágrimas en la que guarda las costosas gotas de dolor sagrado, y un libro en el que tus santos gemidos están contados. Dentro de poco, tu oración será respondida. ¿No puedes contentarte con esperar un poco? ¿No será el tiempo de tu Señor mejor que tu tiempo? Dentro de poco Él aparecerá con consuelo, para gozo de tu alma, y te hará dejar el cilicio y las cenizas de la larga espera, y vestirte de escarlata y lino fino de la plena fruición.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: March 29 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.