Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cuando miramos las faltas ajenas sin ver las propias

Resulta extraño lo ciegos que somos ante nuestros propios defectos y lo claros que vemos los ajenos. Quien más pronto detecta una falta en otro suele ser quien lleva una parecida en sí mismo.

Es extraño lo ajenos que podemos ser a nuestras propias faltas y manchas — ¡y lo claramente que podemos ver las de otras personas! Un antiguo escritor dice: "Los hombres están más dispuestos a usar una lupa para contemplar las faltas ajenas — que un espejo para contemplar las propias." Un hombre puede ver una pequeñísima mota de polvo en el ojo de su prójimo — mientras permanece totalmente inconsciente de la gran viga que hay en su propio ojo. Él observa la falla más minuciosa en su hermano — mientras ignora su propia falla mucho mayor.

Diríamos que una viga en el ojo de un hombre lo cegaría de tal manera que no podría ver la mota en el ojo de otro. Sin embargo, tal como nuestro Señor lo presenta, el hombre de la viga es precisamente quien ve la mota y se considera competente para sacarla.

Así ocurre en el ámbito moral. Nadie es tan perspicaz para ver una falla en otro como quien tiene en sí mismo la misma o una similar. Un hombre vano es el primero en detectar los indicios de vanidad en otro. Una persona de mal genio es la más propensa a ser censuradora con un vecino que muestra mal carácter. Quien tiene una lengua aguda e indomable tiene la menor paciencia con otro cuyo discurso está lleno de flechas envenenadas. Un hombre egoísta descubre incluso motas de egoísmo en los demás. Las personas rudas son las primeras en sentirse heridas y ofendidas por la rudeza de un prójimo.

Así es siempre. Si somos rápidos para percibir manchas y faltas en los demás — ¡lo probable es que tengamos manchas y faltas mucho mayores en nosotros mismos! Esta verdad debería hacernos sumamente cuidadosos en nuestros juicios, y sumamente modestos en nuestras expresiones de censura — porque en realidad le estamos contando al mundo nuestras propias faltas. Es más sabio, y más conforme al espíritu de Cristo, que encontremos cosas amables en los demás y guardemos silencio acerca de sus faltas.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Finding Fault with Others

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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